domingo, 6 de marzo de 2011

La Belleza : Mito o Realidad?

Contaba mi cuñado Rafael –felo- Domenech (qepd) con aquella gracia sorprendente que lo caracterizaba, que una Lechuza le pidió a su compadre el Gavilán, que no les hiciera daño a sus hijos cuando él anduviera de cacería. El Gavilán, muy formal le contestó que no se preocupara, pero que le dijera cómo eran ellos. Ella, como madre al fin, le dijo que “eran hermosísimos, los más hermosos polluelos del mundo”. El Gavilán se fue de caza y no tardó en encontrar el manjar de ese día al comerse un par de pollos de lechuza a los cuales, por ser tan feos, consideró que no podían ser los hijos de su comadre.

Pareciera ser fácil escribir sobre este tema, pero no es así, porque como casi todas las cosas que dependen de una apreciación abstracta, al querer precisarla pueden encontrarse contradicciones. Su concepto en sí, es relativo, no universal, porque lo que a mí me parece bello, puede ser feo para otras personas. El cuento de la Lechuza así lo precisa.

Para definir la belleza, yo diría que bella es una persona, animal, sonido, movimiento o cosa, que al mirarse o escucharse, produce una sensación de bienestar emocional, encanto, seducción, placer, gusto, atracción o satisfacción.

De ahí, deducimos que los sentidos que aprecian a la belleza sean la vista y el oído. Porque no se puede definir como bello a una cosa que huela bien, o que tenga buen sabor, o que al palparse con las manos produzca placer. Estos sentidos no aprecian la belleza, aunque con ellos complementamos nuestra idea sobre su belleza. Así, por ejemplo, podemos estar frente a una criatura hermosa, pero que al acercarnos a ella, notamos que está descuidada y mal oliente, entonces, el encanto que tenia de lejos, se desvanece.

Igualmente, una bella mujer, pero de lenguaje fachoso o ridículo, derrumba de repente lo que conceptuábamos de ella.

Por la vista : una mujer que al caminar mueve su cuerpo de manera jacarandosa, es lo más bello que se puede ver. Pero también, una mujer no dotada de cualidades físicas, al sonreír, en su cara expresa una hermosura indescriptible que tapa su fealdad y se ve espectacularmente bella. Por eso las odiosas, aunque tengan cuerpo de reina, se ven feas.

También la naturaleza nos regala inmensidades de cosas que podemos apreciar por la vista : el amanecer, el atardecer, la luna llena, el sol, el arco iris, las estrellas, las montañas, los valles, el mar, los ríos, las lagunas, los peces, las aves, los bosques, las flores, las frutas, etc., son cosas preciosísimas.

Por el oido : escuchar a Rafael Solano tocar piano o a Esther Díaz Alejo Reyes cantar, produce bienestar emocional por la hermosura de sus interpretaciones. Pero escuchar a unos bandidos metidos a músicos tocando una garata con puño sin melodías, con letras perversas que incitan a las drogas o al odio, lo que provoca es nauseas.

Las diferentes culturas que habitan en el mundo tienen conceptos de belleza que muchísimas veces chocan con las de otras culturas. Y eso hay que respetarlo, ya lo dije más atrás.

Por ejemplo, las mujeres haitianas y las indígenas de Suramérica (Perú, Bolivia, Chile, Argentina) se ponen unos sombreros que a ellas les parecen hermosos, pero sucede que a las de otros países les parecen ridículos.

Los miembros de muchas tribus africanas se abren el labio inferior de su boca para colocarse un inmenso plato, con lo que buscan agradarle a sus paisanos. En cualquier otra cultura del mundo eso se aprecia como muy feo.

Las mujeres que pertenecen a la religión islamita, se ponen un vestido llamado Burka que le cubre todo el cuerpo e impide que los hombres les vean las manos, los pies, y los ojos. Eso, a ninguna otra cultura le parece bonito, pero tampoco correcto, porque parece discriminación de género.

Si usted se considera fea –o feo- no caiga en lo que hoy día llamamos Dismorfia Corporal, que es enfermedad mental obsesiva que se caracteriza por sentirse deslucida y no aceptarse como es, lo que lleva a los que la tienen, a mirarse interminablemente en el espejo, preguntarle frecuentemente a sus familiares cercanos sobre si se ven bien o no, y no pueden llevar una vida normal, lo que los hace llegar hasta la locura. Lo que pasó con Michael Jackson es clásico. Se hizo decenas de operaciones y nunca estuvo conforme con su cuerpo, por lo que al final estaba irreconocible.

Si usted se considera deslucida, olvídese de eso, que la belleza de las personas está en su alma. Ilumine su cara, sea agradable, simpática y verá como el mundo entero le sonríe y su vida cambiará providencialmente.


rafelsantana@claro.com.do